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FUENTES DE AGUA
CHOZUBACHI 手水鉢
Los chōzubachi son pilas de piedra que, al menos desde el período Kamakura (siglo XII-XIV), se encontraban en el recinto de templos y santuarios; llenos de agua pura, servían para enjuagarse las manos y la boca antes de entrar en el espacio sagrado, en un gesto simbólico de purificación del cuerpo y la mente. Los maestros de la ceremonia del té, en honor a este ritual, los ubicaron en el roji para que sus invitados pudieran despojarse de las preocupaciones cotidianas antes de entrar en la casa de té.
Cuando se popularizó su uso, los chōzubachi se convirtieron en elementos indispensables de los parques y jardines de los señores feudales, de modo que los artesanos crearon una infinidad de nuevos estilos para complementar estos jardines privados. Hoy en día constituyen, sin duda, uno de los elementos más distintivos del jardín japonés, realzando su belleza e interés visual con una exigencia mínima de espacio.
No existen reglas estrictas para la colocación de un chōzubachi, aunque, en general, es preferible situarlos en un recodo íntimo del jardín; añadir un farol de piedra en esa zona contribuye al equilibrio horizontal-vertical adecuado, además de proporcionar un foco de luminosidad.
Los chōzubachi, de piedra tallada o natural, adoptan una multitud de diseños, pudiendo evocar una flor de loto, una moneda antigua o una manga de kimono, entre otras muchas formas.
En el jardín, el chōzubachi aparece con frecuencia acompañado de otra serie de elementos, en un conjunto que se denomina tsukubai. Característico de este conjunto es su posición casi a ras del suelo, lo que obliga al visitante a agacharse para mojarse las manos.
TSUKUBAI 蹲踞
El Tsukubai es utilizado en un sentido más espiritual dentro de los jardines de té. como comentado antes, siempre son de poca altura, lo que obliga al visitante a lavarse las manos arrodillándose.
Entre los elementos que componen el tsukubai, se cuentan varias rocas que rodean a la pila de agua, cada una de ellas con su función:
El área alrededor del chōzubachi se cubre con pequeñas piedras o guijarros que complementan la escena, al tiempo que sirven para drenar el agua derramada.
Existe otro tipo de tsukubai de mayor altura, que permite al visitante permanecer de pie y lavarse las manos utilizando un cazo de bambú. Generalmente se sitúan junto al sodegaki (cerca pequeña de bambú inmediata a la vivienda que limita la primera vista general del jardín)
SUIKINKITSU 水琴窟
Conocido antiguamente como “Tōsuimon” 洞水門 – puerta del agua’ – el Suikinkitsu es poco conocido e, incluso en Japón, raramente utilizado.
No es más que un tsukubai con chōzubachi, en cuya parte inferior, dentro del depósito, se ha dispuesto una vasija en forma de campana boca abajo, que produce “música” al caer el agua dentro de la vasija, funcionando ésta como caja de resonancia.
Como el dispositivo del suikinkitsu está oculto a la vista, se trata de sorprender, agradablemente, a los visitantes que lavan sus manos en ese acto de purificación previo a la ceremonia de té.
Mientras el visitante se lava las manos, de repente oye los sonidos melódicos que emergen de debajo de la tierra. Añadido a la música de las gotas de agua, el suikinkitsu contribuye a la creación de una atmósfera relajante y tranquila.
SHISHI ODOSHI (鹿威し)
Un elemento que despierta mucha curiosidad en los jardines japoneses es el shishi odoshi, un ingenioso mecanismo hecho con bambú y que emite un sonido particular al golpear la caña de bambú contra una pequeña piedra colocada estrategicamente para el efecto.
Su principal función es la de evitar que los animales entren a los jardines y se coman las plantas, así que los japoneses pensaron en este mecanismo hecho con elementos naturales y que habitualmente se encuentra oculto entre las plantas o en alguna esquina del jardín no inmediatamente perceptible a la vista.
Shishi odoshi (鹿威し) literalmente significa “asusta venados” y consiste en una caña de bambú, fija del centro de manera que se pueda balancear y cortada de forma a que se llene de agua hasta uno de los nudos del bambú que sobrepasa ligeramente el medio de la caña, y que, con el peso del agua se vuelque, vaciándose y, volviendo a su posición inicial, golpee la piedra en el suelo.

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Lista de Reprodución en YouTube…
TORÖ – LINTERNAS
Durante el siglo VI fueron introducidas en Japón desde China y Corea las tōrō o ishi-dōrō (‘linternas de piedra’), junto con el budismo. Las primeras se hicieron de metal y servían para la iluminación exterior de los templos y monasterios, aunque más tarde se comenzaron a fabricar de piedra para poder usarlas en los jardines. Incorporadas al jardín de té por el maestro Sen-no-Rikyū, las linternas iban a convertirse, a partir del período Momoyama, en un elemento esencial de la jardinería japonesa.
La ceremonia del té normalmente se realizaba al atardecer, y la sutil luminiscencia de los ishi-dōrō ayudaba a crear una atmósfera de tranquilidad durante la ceremonia, además de servir como guía para los invitados.
De las más de setenta y cinco variedades de linternas existentes, pueden mencionarse las Kasuga, Oribe y Rankei, entre otros estilos.
KASUGA TORÖ
Las linternas Kasuga, que deben su nombre al célebre santuario de Nara, se encuentran con frecuencia en la entrada de los tradicionales jardines de té o como punto focal en jardines más modernos; siguiendo el criterio de funcionalidad esencial para los maestros del té: estas linternas se sitúan normalmente donde la luz sería útil, en ausencia de cualquier otra fuente de luminosidad.
La Kasuga tiene un sombrero de estilo pagoda y un panel lateral, ornado con la imagen de un ciervo, motivo extraído del imaginario budista, o con otros elementos ligados al sintoísmo.
Se suelen colocar en un lugar visible, cerca de un pórtico, en las entradas y salidas o en puntos de intersección entre los caminos de un jardín.
La base del pedestal está tallada para parecerse a una flor de loto, símbolo de pureza y de la iluminación en el budismo.
Aunque las formas y tamaños de las linternas no están estandarizadas, originalmente poseían seis partes básicas (ver figura):
YUKIMI RANKEI
En Japón, la linterna Rankei se coloca tradicionalmente en el borde de un estanque. Está compuesta de seis partes y su pedestal arqueado se eleva por encima de la orilla, de forma que el cuerpo de la linterna sobresale del agua. Esta forma característica proporciona un bellísimo reflejo en el agua, al tiempo que, simbólicamente, subraya el vínculo entre el agua y la tierra.









